Con Towee como compañero de aventuras, fui avanzando en mis habilidades. Cada día aprendía trucos para curar y mejoraba los ataques hasta que alguno que otro enemigo quedaba tendido en el piso en una batalla uno a uno.
Un día, conocí a otras aventureras: Lunka, Sarweny, Dairokkan y Dinam. Platicamos como sólo las chicas pueden hacerlo y comentamos el tema del día: los novios. Pensé en que me gustaría tener a alguien así en mi vida, y claro, mi mente de inmediato me trajo a mi compañero de aventuras, pero lo descarté de inmediato porque él había comentado que sería un soltero irremediable, así que me resigné a conocer a alguien más adecuado, porque además, no se bien a bien qué pasaba, pero Towee me evitaba.
Un día completaba una misión en Angler´s Village cuando una voz me dijo que si necesitaba ayuda. Levanté la mirada y vi a un apuesto espadachín. Comencé a platicar con él y así, de la nada, me soltó un –¿quieres ser mi novia?, Andaba buscando a alguien y eres la más hermosa que he visto. Di que si–. Su acento italiano y la mirada hicieron que no pudiera hacer otra cosa más que debilmente murmurar un –sí–. Así conocí a quien podría decir fue mi primer amor: Kennmaster.
Ken y yo nos convertimos en compañeros de aventuras. Y al poco tiempo se unió a la cofradía a la que pertenezco, HageFosti, gracias a la intermediación de Aldeano, un buen amigo con quien me toca realizar algunas de las misiones para la cofradía.
Ken fue un hombre tierno y atento. Sus habilidades de espadachín me estremecían, puesto que en un santiamén era capaz de matar cinco monstruos con un tajo de su espada. Y en privado, me susurraba –Amore mio– cada noche al despedirnos en la puerta de mi pequeña casa en Archosaur. Ahora creo que es el destino, pero lo que me separó de Ken fue un amigo suyo, pendenciero y vengativo, que de a poco fue cambiando a mi dulce espadachín en un hombre impaciente, que atacaba a otros aventureros sólo por diversión, y alguien a quien ya no podía mirar con admiración.
Así, un día, con mucho dolor, le dije adios a Ken. Si alguna vez necesita de mi como curadora, ahí estaré, se lo debo, y sólo me queda esperar que esté bien, aún en una pieza y haya encontrado a alguna otra chica a quien pueda susurrar amore.
